miércoles, 21 de septiembre de 2011

Confesiones a altas horas de la noche 2

-¿Así que la razón por la que vas a esa tienda es una chica?- preguntó Estef para confirmar lo que le acaba de contar su primo. Este se limitó a asentir con la cabeza.
-No se lo he dicho a nadie. Ni a Nate.
-¿Por qué? Es tu mejor amigo, ¿no? Siempre que yo he venido estaba aquí contigo, tirandome de las trenzas o decapitando a mis muñecas.
El chico se ríe recordando aquellos momentos en los que su único entretenimiento era torturar a su prima.
-Creo que tengo miedo de que se ría de mí.-confesó finalmente el chico.- Él aquí es el que se lleva a las chicas.
-No te creas, más de una chica me ha sobornado para conseguir tu número de teléfono. Pero no te preocupes, cobraba por adelantado y luego les daba un número falso.
Ambos rieron ante la ocurrencia de Estef. La chica comenzó a pensar en todo lo que su primo le había contado esa noche y decidió que podía confiar en su primo. Así que comenzó a narrarle lo ocurrido aquella tarde.
-Cuando te fuiste, Nate y yo estuvimos hablando.- su primo la miró extrañado- Y no sé como pasó, pero cuando me quise dar cuenta, estabamos a punto de besarnos. No sé cómo ha pasado. Empezamos hablando de ti y de tus escapadas a la tienda y luego me prenguntó por qué había vuelto. Yo no supe que responder y no sé que pasó. Solo sé que agarré mi libro y salí corriendo del sótano.
Danny no hablaba. Nunca pensó que aquello puediera pasar.
-¿Querías que pasara, Estef?
-¿Qué?
-¿Querías que Nate te besara?
-No lo sé Danny, y eso es lo que más me asusta...

sábado, 17 de septiembre de 2011

Confesiones a altas horas de la noche 1

Pocos minutos despues de cenar, Estef estaba tumbada en su cama, pensando en los acontecimientos del día. Casi la había besado... y aquello no podía pasar. Intentó recordar cómo empezó todo. Empezó con aquel ''¿Por qué has vuelto?'' al que ella respondió que no lo sabía. Porque sus motivos para regresar no los sabía ni ella misma. Seguía dandole vueltas al tema cuando su primo entró a su habitación. la saludó y se tumbó a su lado en la cama.
-¿Has tenido un buen día?- preguntó ella, rompiendo el pequeño silencio que se apoderaba lentamente de la habitación.
-Sí. No ha estado muy mal del todo...-contestó él, quitandole importancia.- Por cierto, siento haberos dejado solos a nate y a ti. Ha tenido que ser un poco incómodo. Nunca os llevasteis bien...
Estef pensó que su primo había dado en el clavo. Había sido incómodo... Se produjo otro silencio.
-Nate dice que ahora vas mucho a la tienda de música.- intentó cambiar de tema, mientras su primo le daba vueltas a un cojín con la mano.
-Bueno, paso por allí de vez en cuando. A veces necesito cuerdas de guitarra o pierdo las púas, a veces voy a comprar algún CD... Hay una guitarra que me encanta y paso a verla de vez en cuando...
-Danny, no te he visto romper una cuerda de guitarra en todos los odiosos veranos que he pasado aquí. Siempre guardas las púas en una caja que dejas junto a la guitarra en el sótano. Quizá creas que nos engañas a Nate o a mí, pero sabemos que hay algo más.
Danny se lo pensó durante unos minutos antes de decir por fin lo que su prima quería oír...
-Lo único que sé es que se llama Luna y que no puedo dejar de sentir la necesidad de verla.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Eli

Eli observaba el parque subida en un árbol. Aquel era su sitio preferido, entre las ramas donde nadie la veía. Recorría el parque con la mirada a diario: los niño juganban al fútbol, las ancianitas daban de comer a las palomas... Cuando por fin decidía bajar le costaba alejarse de allí.
Todo cambió una tarde de primavera en la que Marco la pilló mirando. Él no dijo nada, se limitó a saludarla con la mano. Eli le devolvió el gesto muerta de vergüenza, y muerta de vergüenza se bajó del árbol. Acababa de bajar cuando Marco se le acercó.
-¿Qué hacías allí arriba?- preguntó el chico con una sonrisa.
-Nada, solo es mi sitio favorito en todo el mundo...- respondió ella algo nerviosa.
-Parece un buen sitio...- Marco guardó silencio durante unos intantes- Oye, ¿quieres dar un paseo por el parque?- le preguntó finalmente un poco cortado.
Eli no sabía qué responder. Lo miró de arriba a abajo y estudió su rostro para ver si se reía de ella. No, parecía que lo decía en serio. Finalmente le miró a los ojos y le respondió.
-Claro, ¿por qué no?- dijo ella sonriente- Por cierto, me llamo Eli.
-Yo soy Marco.
Y después de las debidas presentaciones, dieron un largo paseo. Y luego tomaron un helado. Y algunos días después volvieron a pasear. Y otro día fueron a nadar. Y a día de hoy, en este preciso momento, están sentados debajo de aquel árbol, ella con la cabeza apoyada en su hombro, medio dormida. Antes de cerrar los ojos finalmente, Eli murmura:
-Marco, te quiero.

martes, 13 de septiembre de 2011

...Luna.

Danny camina distraido hacia la tienda de música. Desde hace poco ese se ha convertido en su lugar favorito, no solo por estar rodeado de instrumentos, cosa que ya de por sí lo hace muy feliz. Al llegar a la tienda se para en el escaparate. Siempre lo hace para comprobar si está ella. Y justamente allí está. Sentada detrás del mostrador con cara de aburrida frente a un portátil. Sonríe al verla, no lo puede evitar. Al fin decide entrar en la tienda. Ella le saluda con una sonrisa y un tímido ''Hola''. Danny le devuelve el saludo y se dedica a ojear los CDs. La chica intenta volver a centrarse en su portátil. Entra en un foro local donde habla con algunas chicas de la ciudad, y les cuenta que aquel chico del que se ha colgado está en la tienda. Intenta no mirarlo, pero al final termina cediendo y lo mira de reojo. Al final el chico escoge un disco al azar y se dirige al mostrador. Ella, resignada, comienza con la típica conversación comprador-dependiente.
-Son 10,90.- dice mientras alza la vista hacia él con una sonrisa en la cara. Sabe que muy pronto se marchará hasta la próxima semana.
El chico paga y mientras espera a que salga el tiquet de la máquina ve una guitarra que le llama la atención.
-Oye, ¿puedo echarle un vistazo a esa guitarra?- pregunta él.
-Claro.
Mientras Danny va a mirar la guitarra, la chica empieza guardar el CD y el tiquet en la bolsa y se le ocurre una idea loca. ''No puedo hacerlo, ¿y si yo a él no le gusto y le parezco una loca por hacer eso?'' piensa. Pero al final se decide y lo hace. A los pocos minutos Danny vuelve, coge la bolsa y sale de la tienda.
La chica respira resignada, bueno, ya está hecho...
Cuando llega a casa, Danny baja al sótano y se dispone a escuchar el disco, pero algo en el plástico que lo cubre le llama la atención. Es un nombre y un número de teléfono. Quita el plástico con mucho cuidado de no romper lo escrito con rotulador. Sonríe mientras escucha el CD, porque ese objeto que seleccionó al azar ha servido para algo.
''Así que se llama Luna'' piensa. No puede ser más feliz en ese instante.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El sotano

Estef bajó la escalera que daba al sótano con su libro en la mano. Su primo y Nate la saludaron con una sonrisa mientras ella se sentaba en uno de los puffs que había bajo la ventana. Durante un rato se dedicó a observar aquel sotano donde pasaban tanto tiempo los chicos. Aquella era basicamente la habitacion favortia de Danny, con todos los posters de grupos de música colgados en las paredes. En un rincón estaban las escaleras, enfrente el padre de Danny había montado una especie de mini cocina con un microondas y una mini nevera. Los chicos tocaban la guitarra en otro rincón frente a Estef, rodeados por una batería un bajo y un teclado. Por ultimo, Estef estaba en su sitio preferido de la sala, la llamada zona de reunion, que en realidad eran un par de puffs rojo y negro y un sofá de tres plazas color sangre. Los chicos dejaron de tocar, Danny se fue hacia la nevera y sacó tres refrescos mientras Nate se tumbaba en el sofá. Segundos después Danny se sentó sobre la moqueta y les pasó un rafresco a cada uno. Hablaron de lo típico, el instituto, las vacaciones, los amores... Después de un rato los chicos subieron a la planta superior. Estef empezó a leer con la radio de fondo y el refresco a medio beber en el suelo. Poco tiempo después Nate bajó solo.
- Parece que nos quedamos solos...- dijo con una media sonrisa. Ella con la nariz metida en el libro se sonrojó. Intentó no perder la compostura.
-¿Y Danny? - perguntó con cierto nerviosismo.
- De camino a la tienda de música, como siempre. Y él se cree que yo no me doy cuenta...
-¿De qué te das cuenta si puede saberse?- esta vez las palabras de Nate la intrigaban más de lo que le gustaría.
- Verás va casi todas las semanas a esa tienda con alguna excusa. ''Nate he perdio las púas'' ''Necesito cuerdas para la guitarra'' Etc, etc.- el chico la miraba divertido.
- Que raro, creo no le he visto romper una cuerda de guitarra en mi vida. La última vez que estuve aquí no salió del sotano...
- Esque el último verano que estuviste aquí, la hija del dueño no hacía ningún turno.
-¿Quieres decir que a Danny le gusta la hija del dueño de esa tienda? Nate, me estás liando.
Ambos se rieron, era un tema divertido. Al poco rato Nate rompió el silencio.
- Estef, ¿puedo preguntarte algo?
- Claro, ¿qué pasa?
-¿ Por qué has vuelto?
Ella estudió su rostro y pensó en una respuesta. Finalmente, tomó aire y se dispuso a contestar.