domingo, 6 de febrero de 2011

Ya no era tan dulce...

Y la deje pasar.
Me regalo una sonrisa de las que te hacen que te olvides del mundo y le sonrías tu también.
En aquel instante ya no recordaba el motivo por el que había venido a mi casa.
La observe detenidamente. El pelo suelto solo recogido con una cinta de solo rosa que hacia contraste con su pelo. Sus pendientes de perlas, los que le compre por su cumpleaños porque ella me los pidió. Su maquillaje ligero, solo la raya negra y brillo de labios. Parecía tan dulce...
Seguí mirando. Una camiseta básica blanca, una nadadora como la llama ella, que dejaba ver... bueno lo que dejase ver; sus vaqueros pitillo desgastados y sus manoletinas negras con tachuelas. Y para rematar, mi cazadora de cuero favorita, la que le deje el mes pasado y la que nunca me devolverá.
Ya no me parecía tan dulce después de haberla visto...
La mire a la los ojos y me volvió a sonreír.

1 comentario:

  1. sonrisas que matan, sonrisas que enamoran, para el caso es lo mismo @.@ xD me ha molado, sigue así lucy! :D

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